METRO DE QUITO

Este proyecto planteó importantes desafíos técnicos que debieron abordarse debido a que la ciudad está ubicada en una región con alta actividad sísmica.

La campaña geológica requirió el uso de una gran cantidad de técnicas de investigación que incluyó un estudio de las estructuras de los edificios ubicados a lo largo de la ruta del metro, ya que los túneles atraviesan el centro de la ciudad, declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

El terreno atravesado por el túnel está constituido mayoritariamente por suelos sedimentarios de origen volcánico con diferentes grados de compactación. La ruta también atraviesa zonas de baja resistencia formadas por vertederos antrópicos y arcillas blandas. Los estratos superficiales de la zona tienden a deformarse, por lo que fue necesario diseñar áreas de tratamiento y mejora del suelo con el fin de minimizar los asentamientos superficiales y proteger las estructuras más vulnerables.

El Consorcio Línea 1 adjudicó el contrato para la ejecución de un programa de mejora del suelo al Grupo Terratest. El programa consistió principalmente en pantallas y paraguas de micropilotes, tratamiento extensivo con jet grouting e inyecciones de compensación.

Micropilotes: Tanto en superficie, para la construcción de sistemas de contención para los edificios ubicados a lo largo de la alineación del túnel, como en el interior de las estaciones subterráneas para la instalación de paraguas de micropilotes para las bocas del túnel.

Jet grouting: Para la mejora de los suelos menos cohesivos y / o rellenos antrópicos, en los pozos de entrada y salida de la tuneladora en las estaciones, y para crear muros de impermeabilización y losas de fondo.

Inyecciones de compensación: Para limitar los asentamientos bajo los cimientos de los edificios ubicados sobre el túnel. El objetivo del tratamiento era crear una “capa sub-horizontal” de terreno consolidado entre el túnel y las estructuras suprayacentes, protegiendo así los edificios y otras estructuras.

QUITO METRO

This project presented important challenges because of the city’s location in a region with high seismic activity.

The geological campaign required the use of a large amount of research techniques, including a study of the structures of the buildings located along the metro route, given that the tunnels crossed the city center, which is a UNESCO World Heritage Site.

The ground that the tunnel crosses is primarily made up of sedimentary soils of volcanic origin with different degrees of compaction. The route also crosses areas of low resistance made up of man-made fills and soft clays. The upper layers have a tendency to deform, so it was necessary to design areas of soil treatment and improvement in order to minimize the surface settlements and protect the most vulnerable structures.

The Line 1 Consortium awarded the contract for the execution of a soil improvement program to Terratest Group. The program consisted mainly of diaphragm walls and micropile canopies, extensive treatment with jet grouting and compensation grouting.

Micropiles: Used both on the surface for the construction of containment systems for the buildings located along the course of the tunnel, and inside the subterranean stations in order to insert micropile canopies at the tunnel mouth.

Jet grouting: Used in the improvement of the least cohesive soils and/or man-made fills, in the launching and receiving pit boxes for the tunnelling machine at the stations, and to create cut-off walls and bottom slabs.

Compensation grouting: Used to limit settlement under the foundations of buildings located over the tunnel. The objective of the treatment was to create a “sub-horizontal layer” of consolidated soil between the tunnel and the overlying structures, protecting buildings and other structures.